Page 776 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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cabeza observando la panza del gigantesco
hábitat rodante. Una impresionante
estructura de placas de acero y tuberías que
se deslizaba a veinte metros sobre él.
Dispuestas en una rejilla regular se levantaba
a su alrededor un bosque de chirriantes
orugas. Cada una de ellas mediría diez metros
de altura por unos treinta de longitud, y había
miles, rodando lentamente y soportando el
monstruoso peso de la Ciudad.
Una amplia rampa metálica había descendido
frente a ellos, sujeta por unas gruesas
cadenas como el puente levadizo de un castillo.
Se arrastraba por el suelo gracias a unas
pequeñas ruedas metálicas. El grupo de
cabras-montura ascendió tranquilamente por
ella.
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