Page 820 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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CUATRO
La Ciudad del Dios parecía poco
impresionante a distancia: sólo un pequeño
cilindro. Comenzaron a tomar conciencia de su
magnitud conforme iban pasando las horas de
marcha, y parecía no acercarse. Sólo cuando
estuvieron a unos cuarenta kilómetros
pudieron apreciar su tamaño real.
La estructura parecía una cadena de
montañas a la que un dios caprichoso diera
forma de cilindro metálico que yaciera sobre
uno de sus costados. Había manchas verdes en
su costado superior. Deben ser árboles, pensó
Jonás. No deben crecer sobre el metal, sino
entre las grietas. El viento sin duda ha
acumulado tierra.
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