vida y la Mente no puedan desafiar y
atravesar.
Mi mano se tensó sobre las palancas de la
máquina, y toda la masa rechoncha tembló
como una rama al viento.
—Nebogipfel, yo...
Levantó la mano.
—Vete —dijo.
Tragué aire, agarré la palanca de arranque
con ambas manos, y partí con un ruido
sordo.
1001