Page 1006 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Me senté en la colina familiar. La luz del sol
era brillante, y tuve que protegerme los ojos.
Como había activado la máquina en el jar‐
dín trasero de la casa en lugar del
laboratorio, me encontraba unas veinte
yardas más abajo del pequeño campo de
rododendros que cuando llegué allí por
primera vez. A mi espalda, un poco más alto
en la colina, vi la forma familiar de la
Esfinge Blanca, con su inescrutable media
sonrisa congelada para siempre. La base de
bronce seguía cubierta de verdín, aunque
aquí y allá podía ver las huellas de mis
inútiles intentos de penetrar en la cámara
interior, para recuperar la Máquina del
Tiempo robada: había aplastado las
incrustaciones, y la hierba estaba rota y
cortada por donde los Morlocks habían
arrastrado la máquina hacia el pedestal.
Comprendí con sorpresa que la máquina
robada seguía todavía allí. Me era extraño
pensar que otra máquina estaba en la
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