Page 314 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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brillaba  en  el  techo,  y  las  paredes  estaban


                  recubiertas de piel acolchada, aliviando así


                  la  monotonía  del  fuerte  y  eliminando  el


                  ruido de los motores, aunque se sentía una


                  vibración más profunda en la estructura del


                  artefacto.  Había  seis  sillas:  rectas  y


                  atornilladas al suelo, enfrentadas unas con



                  las otras y con cinturones de cuero. Había


                  también un armario bajo.


                  Filby nos invitó a sentarnos y buscó algo en


                  el armario.


                  —Deben  ponerse  los  cinturones  —dijo—.


                  Este asunto del viaje en el tiempo es bastante


                  vertiginoso.



                  Moses  y  yo  nos  sentamos  el  uno  frente  al


                  otro.  Me  puse  los  cinturones;  Nebogipfel


                  tuvo algunos problemas con las hebillas, y


                  las tiras colgaron a su alrededor hasta que


                  Moses le ayudó a ajustárselas.


                  Filby volvió con algo en la mano; era una


                  taza  de  té  en  un  plato  de  porcelana






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