Page 391 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Al norte del estanque habían colocado filas
de deslucidas sillas de tela para aquellos que
deseasen ver las noticias proyectadas en el
Techo. La mayoría de las sillas estaba
ocupada; Wallis pagó a un encargado —las
monedas eran fichas de metal mucho más
pequeñas que las de mi época— y nos
sentamos en dos de ellas con la cabeza hacia
atrás.
Los soldados que nos acompañaban se
colocaron en posición a nuestro alrededor,
vigilándonos a nosotros y a la multitud.
Polvorientos dedos de luz llegaron desde
los focos situados (me dijo Wallis) en
Portland Place, y pintaron tonos grises y
blancos en el Techo. Música y voz
amplificadas llovieron sobre la multitud
pasiva. En aquella zona habían pintado el
Techo de blanco, por lo que la imagen
cinematográfica era clara. La primera
secuencia mostró a un hombre delgado, de
aspecto algo salvaje, dándole la mano a otro,
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