Page 592 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Morlock y yo entre ellos; llevé al pobre
Morlock en brazos durante casi todo el viaje.
Los cipayos seguían mirándonos recelosos,
aunque después de un rato apartaron las
manos de las pistoleras. Durante todo el
tiempo que caminamos juntos no nos
dijeron ni una sola palabra a Nebogipfel o a
mí.
La expedición de Gibson venía de 1944, seis
años después de nuestra huida, durante el
asalto alemán a la Bóveda de Londres.
—¿La guerra sigue?
—Me temo que sí —dijo y parecía muy
triste—. Por supuesto, respondimos al
brutal ataque sobre Londres. Les
devolvimos mil por uno.
—¿Participó en esas acciones?
Al caminar, miró —aparentemente fue un
gesto involuntario— a las cintas de servicio
que llevaba en la túnica. No reconocí
ninguna —no me interesa lo militar y
algunas de aquellas medallas no habían sido
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