Page 590 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Guy Gibson se puso las manos a la espalda
y escuchó con una expresión fija pero
amable en la cara. Los cipayos me miraban
sorprendidos y recelosos, con la manos
siempre cerca de las armas.
Después de unos minutos sentí, algo tarde,
la desatención de Gibson. Dejé que mi
cháchara terminara.
Gibson le echó un vistazo a la playa.
—Creo que les ha ido muy bien.
Sorprendentemente. Supongo que unas
pocas semanas de Robinson Crusoe me
hubiesen vuelto loco por la soledad. Quiero
decir, ¡faltan cincuenta millones de años
para que abran los bares!
Me reí del chiste —que no supe responder—
y me sentí algo avergonzado por mi orgullo
exagerado ante mis triunfos mediocres fren‐
te aquella visión de activa competencia.
—Pero mire —siguió Gibson con
amabilidad—, ¿no cree que es mejor que
vengan con nosotros a la Fuerza
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