Page 608 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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una gran carga de burocracia, formularios e
informes que debía llevar al día, ¡y todo
para beneficio de un Whitehall que no
existiría durante cincuenta millones de
años! Me formé la idea de que Gibson se
sentía inquieto e impaciente por el viaje en
el tiempo. Creo que habría sido más feliz si
hubiese podido continuar sus misiones de
bombardeo sobre Alemania, que me des‐
cribía con increíble claridad. Hilary Bond
tenía mucho tiempo libre —sus actividades
eran más importantes en los momentos en
que los grandes acorazados atravesaban los
siglos— y ejercía de anfitriona de
Nebogipfel y mía.
Un día caminábamos los dos por el borde
del bosque, cerca de la costa. Bond se abrió
paso a través de la espesa vegetación.
Cojeaba, pero tenía el paso elegante y
seguro. Me describió los progresos de la
guerra desde 1938.
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