Page 697 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Primer Londres como hogar, y cuya
prosperidad futura proporcionaba una
meta —la mayor meta de todas— a sus
padres.
Y para mí, al mirar los miembros suaves e
ilesos de los niños, mecidos entre las carnes
llenas de cicatrices de padres que todavía
eran jóvenes, era como ver que la sombra de
aquella guerra terrible se levantaba al fin,
una sombra desterrada por la luz abundante
del Paleoceno.
Sin embargo, Nebogipfel inspeccionaba a
cada recién llegado.
Finalmente, llegó un día en que no devolvió
un niño a su madre. Ese nacimiento se
convirtió en una oportunidad para la
tristeza privada, en la que el resto no nos
entrometimos; y después Nebogipfel
desapareció en el bosque, para dedicarse a
sus actividades secretas, durante largos
días.
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