Page 725 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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con el Sol feroz e inmóvil sobre la cabeza;


                  sería  como  un  paisaje  onírico,  pensé,  con


                  todo ese brillo, y plantas menos parecidas a


                  la  flora  terrestre  que  las  cosas  que  había


                  imaginado  entre  las  rocas  del  fondo  del


                  mar... Bien, aquéllas eran vistas que jamás


                  contemplaría.  Con  esfuerzo,  dejé  de  hacer



                  supuestos  sobre  la  Luna,  y  centré  mi


                  atención en la situación.


                  Ahora  había  movimiento  en  el  cielo


                  occidental,  en  lo  más  bajo  del  horizonte:


                  luces breves se encendían, lanzadas frente al


                  cielo,  y  colocadas  en  su  lugar,  donde


                  permanecían durante largos milenios, antes



                  de  apagarse  y  ser  remplazadas  por  otras.


                  Pronto  hubo  una  multitud  de  aquellas


                  chispas, y se fundieron en un puente, que


                  cruzaba el cielo de horizonte a horizonte; en


                  su mejor momento, conté varias docenas de


                  luces en aquella ciudad del cielo.


                  Se las señalé a Nebogipfel.


                  —¿Son estrellas?


                                                                                                   725
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