Page 816 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 816
desorientación. Confirmarlo, ahora que
estaba caliente y tenía la cabeza despejada,
era preocupante; quizás era la cosa más ex‐
traña de aquel nuevo mundo.
La Luna —aquel paciente planeta
compañero— todavía giraba alrededor de la
Tierra, atravesando sus fases con
regularidad inmemorial; pero sus antiguas
planicies seguían manchadas de verde. La
luz de la Luna ya no tenía el color frío de la
plata, sino que bañaba el paisaje de la Tierra
Blanca con el más moderado de los brillos
verdes, devolviendo a la Tierra un eco de la
vegetación que una vez ella había
disfrutado, y que ahora estaba atrapada bajo
el hielo inmisericorde.
Observé de nuevo el resplandor, como si
fuese una estrella cautiva, que brillaba en el
cuerno más oriental de la Luna. Mis
primeras ideas habían sido que veía el
reflejo del Sol en algún lago lunar, pero el
brillo era tan constante que al final decidí
816

