Page 824 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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En ocasiones la bola emergía de aquellas co‐
lisiones y continuaba con el camino que
habría seguido a pesar de los choques; sin
embargo, en ocasiones se desviaba en
trayectorias muy diferentes, y —una o dos
veces— observamos el tipo de incidente que
describí antes, en el que una bola estacionaria
recibía un golpe que la sacaba de su
posición, sin mi intervención o la de
Nebogipfel.
Todo aquello era un juego muy entretenido
—y estaba claro que había algo raro en
ello—, pero no podía entenderlo aunque me
fuese la vida en ello, a pesar de los rastros
de plattnerita en las troneras. Mi única
observación era que cuanto más lentamente
viajaba la bola, más probable era que se
desviase de su trayectoria.
Sin embargo, el Morlock se emocionaba
cada vez más con aquello. Se sumergía en el
interior del paciente Constructor,
hundiéndose una vez más en el Mar de
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