Page 726 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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incluso los núcleos de los átomos se
dividieron ante la presión de aquella
insoportable luz. El espacio se llenó de una
mezcla de partículas todavía más
elementales, que se combinaban y
recombinaban a mi alrededor en una
confusión compleja y microscópica.
Estamos cerca del límite, susurró Nebogipfel.
El principio mismo del tiempo... pero no debes
imaginar que estamos solos: nuestra historia —
este joven universo brillante— no es sino una
entre un número infinito que han surgido de ese
límite; al retroceder todos los miembros de la
multiplicidad convergen hacia ese momento, hacia
ese límite, como aves en picado.
Pero todavía continuó la contracción, todavía
aumentaba la temperatura, todavía crecía la
densidad de materia y energía; y ahora inclu‐
so esos fragmentos finales de radiación y
materia fueron absorbidos en el cuerpo del
espacio y el tiempo, con toda su energía
almacenada en la tensión de aquella gran
torsión.
Hasta que, al final...
La última partícula brillante se alejó de mí
suavemente, y el resplandor de radiación se
intensificó hasta una cierta invisibilidad.
Ahora, sólo una luz blanca grisácea llenaba
mi conciencia; pero eso es una metáfora,
porque sabía que la que ahora
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