Page 117 - Hijos del dios binario - David B Gil
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global  de  las  grandes  infraestructuras,  los


           ambiciosos  propietarios  de  Fenris  crearon  un


           holding industrial que llegó a facturar por el sesenta


           por ciento de las obras civiles acometidas en todo el



           mundo.  Pese  a  los  múltiples  conflictos  por


           monopolio, la dirección de Fenris dio un paso más


           hacia  la  megalomanía  cuando  decidió  crear  una


           segunda  matriz  dentro  del  holding:  Vanagard


           Group Inc., un fondo de inversión alimentado por


           los  constantes  beneficios  generados  por  la  rama


           industrial del grupo, y que inició una segunda línea



           de negocios dedicada a inversiones de riesgo y la


           compra de empresas en distintas zonas del mundo.


                  Alicia  descubrió  pronto  que  todo  lo  relativo  a


           Vanagard  era  confuso  y  enmarañado:  sus


           operaciones  se  diversificaban  a  través  de


           innumerables empresas subsidiarias, compañías de


           banca            de        inversión,               control             de        empresas


           estratégicas  en  países  emergentes…  Vanagard  era


           un  monstruo  en  el  armario,  un  gigante  oscuro  y



           difuso  alimentado  por  un  poderoso  corazón


           industrial.


                  Durante  su  trabajo  de  documentación,  la


           periodista  pudo  encontrar  una  carta  abierta


           firmada por el exdecano de la Escuela de Negocios


           de la Universidad de Columbia en la que advertía




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