Page 113 - Hijos del dios binario - David B Gil
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preguntó su compañero un tanto sorprendido.
—No. No dicen nada agradable.
—¿Quién te los envía?
—GhostHost.
—¿El pirata al que entrevistaste para tu
reportaje?
—Sí. —Alicia suspiró mientras enlazaba su
móvil con un dispositivo de memoria; introdujo la
clave que le solicitaba el sistema, antes de aclarar—
: Al parecer algunas de sus declaraciones le están
trayendo problemas entre la comunidad hacker,
pero yo me limité a transcribir el intercambio de
correos que mantuvimos, no adorné ni una de sus
palabras.
—Sí, desde fuera parece un mundillo con
muchos egos y envidias. Pero ¿de qué se queja,
concretamente?
—Lo de siempre. Dice que muchas de las cosas
que me contó no eran para que las publicara, que le
he hecho quedar como un gilipollas. No es cierto, él
habló libremente, se jactó de unas cuantas
cibergamberradas y respondió a mis preguntas
sabiendo que todo era material publicable…
—Ya, pero todo cambia cuando debes asumir
las consecuencias de tus palabras —señaló Girard
con la desgana del que escucha una historia
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