Page 153 - SALUD Y JUVENTUD
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mente y espíritu. Pero también enseñaban cómo uno mismo
puede ayudarse.
Les voy a enseñar cómo yo aprendí a llegar a la energía
de una piedra.
Eso sucedió en el año 1966.
Era una noche lluviosa de viernes y estaba en El Cairo
junto a un anciano llamado Tu-Fik. Ese día él me mostró una
piedra con forma de corazón.
Era una piedra muy blanca. Cada uno tiene su piedra y
por lógica no me dijo de dónde era ni yo le pregunte. Hay
cosas que son secretos...
Tu-Fik se puso de pie y tomó la piedra en su mano
izquierda. Muy lentamente, fue levantando esa mano junto
con la pierna izquierda. Repitió ese movimiento nueve veces
y en la décima, colocó ambas manos unidas, con la piedra
apoyada sobre la nuca. Comenzó a hamacarse hacia delante
y atrás, lo hizo unas diez veces más.
Yo lo observaba como estaba dentro de un orden. Su
práctica mística tenía una esencia matemática, igual a lo que
yo había aprendido dentro de la Kabalah.
El anciano me dijo: ‘no hay nada nuevo bajo el sol. Ni
sus maestros sabían cosas que mis maestros no sabían, ni mis
maestros sabían cosas que sus maestros no sabían... EVEN –
OR, te unirá a la fuerza de la piedra.’
Yo me sorprendí porque esas palabras las había
aprendido en mi Escuela... ¿Cómo Tu-Fik lo sabía? ¿Había
tenido el mismo Maestro que yo?
Esa práctica da energía para el sexo, para la vida, para la
voluntad, para realizar cosas. Produce una gran fuerza anímica
para cuando estamos caídos, cuando nos sentimos totalmente
vacíos, sin ganas de hacer nada. No es para cuando estamos
frente a un cuadro de depresión o dentro de un estado de
negatividad. No ‘descarga’ la energía negativa sino que es
una recuperación de la energía que nos falta o que nos ha
sido absorbida.
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