Page 161 - SALUD Y JUVENTUD
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Hace miles de años, los Sacerdotes Médicos del Antiguo
Egipto, desarrollaron el fantástico arte de la momificación
basados en su convencimiento de que los tejidos del ser
humano pueden ser eternizados.

     En el siglo pasado, el Dr. Alexis Carrel ,(54) logró mantener
con vida un cultivo de tejido desde el año 1912 hasta 1939,
habiendo muerto sólo a consecuencia de un descuido.
Corroboró esto su hipótesis, de que de tejido envejecido y
agonizante, recobra su vitalidad si se asocia a un fragmento
de cultivo joven.

     Tal vez la teoría de Carrel sustente la esencia de distintas
terapias, que se fueron desarrollando a lo largo del tiempo,
buscando preservar la vida, la salud y la juventud del ser
humano.

     En el siglo XVI, Paracelso (55) afirmó que cada órgano se
cura a través de sí mismo: el corazón cura al corazón, el hígado
al hígado... alargando así la vida. Paracelso experimentó su
“teoría de las firmas”, consumiendo corazón crudo de ovino
para sanar su propio corazón.

     También Aristóteles (56) y Plinio ‘El Viejo’ ,(57) hablaban de
terapias utilizando extractos de órganos de animales.

     Ya en el Antiguo Egipto, se recomendaba a los hombres
mayores, ingerir los testículos del toro recién extraídos y
triturados, para alargar el período de actividad sexual y
potenciar la virilidad.

     Ka Ptah, Gran Médico Faraónico (Dinastía XVIII),
recomendaba a los ancianos consumir la placenta humana
para fortalecerse y prolongar su vida.

     Otro medio para conseguir longevidad, al que dieron
mucha importancia los egipcios, fue el agua de mar.

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