Page 48 - SALUD Y JUVENTUD
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hacia el Oriente es cuando se encuentra totalmente ‘abierto’ y
por lo tanto más vulnerable. En cambio, cuando da la espalda
al Este, se cierra y es una forma de protección.
También advirtieron que el hombre se enferma
conviviendo con otros hombres. No porque se contagie una
peste, sino que hay otras cosas que se transmiten: neurosis,
angustias, depresiones... Grandes fuerzas negativas de las que
hay que protegerse.
Así empezaron a ‘cortar’ también envidias, maldiciones
y el gran problema del vampirismo energético. Este último es
el que nos hace sentir mal, cansados, con dolor de cabeza,
cuando estamos con una persona que absorbe nuestra energía.
Nos angustiamos y a veces hasta tenemos que sentarnos y
reponer fuerzas. Nos sentimos agotados, sin haber hecho
ningún esfuerzo para estar así.
Sabemos que el Sol nos da la energía física, orgánica y la
Luna la energía psíquica, emocional. Lo interesante es que
cuando somos víctimas de esa absorción, ella ocurre sobre la
energía que es lunar. O sea a nivel psíquico, anímico, nunca
físico.
El ‘vampirismo energético’ no va a sacar la energía de
nuestro corazón o de nuestros riñones. Sí lo va a hacer de
nuestra voluntad, nuestros deseos, nuestra mente. Se dirige
a la energía del pensamiento, de los sentimientos y del
espíritu.
Conocí una persona que cada vez que iba a visitar a su
madre, volvía sin fuerzas. Entraba en su casa y se dejaba
caer en un sillón. Nunca programaba hacer nada después de
verla porque sabía que no iba a tener voluntad. Aquella
persona estaba lejos de saber porqué le sucedía eso.
He observado ese fenómeno también en parejas. Se llevan
muy mal, pasan discutiendo, pero no se separan. Pueden decir
que es por los hijos, pero he visto muchos casos sin hijos y
hasta sin estar casados, que no pueden romper una situación
afectiva, aunque sientan que ya no queda nada entre ellos.
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