Page 602 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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a las aguas. A veces se divertían dando algún que otro
empellón a los botes que se dirigían hacia la orilla, y
algunos nadadores juguetearon con los animales de
cuerpos lustrosos y resbaladizos sumergiéndose para
nadar junto a ellos, acariciarles o montar a horcajadas
sobre su grupa.
Los gritos de los que habían subido a los botes se
fueron alejando poco a poco. Las pequeñas
embarcaciones llegaron a la playa, y sus ocupantes
desaparecieron en los bosques para dar comienzo a la
exploración de la isla deshabitada. Las olitas del mar
interior siguieron lamiendo la arena sobre la que
habían dejado impresas sus huellas.
Fal ʹNgeestra suspiró, recorrió el perímetro del yate
y acabó sentándose sobre un asiento almohadillado
junto a la popa. Jugueteó distraídamente con una de las
cuerdas atadas a la borda, frotándola con los dedos. El
chico que había estado hablando con ella cuando el yate
se iba alejando del continente para dirigirse a las islas
la vio y fue hacia ella.
—¿No quieres ver la isla? —le preguntó.
Estaba muy delgado y parecía hecho de luz. Su piel
brillaba con un tono amarillo casi oro. El halo luminoso
que le rodeaba producía la impresión de ser más grueso
que sus brazos y sus piernas, y cada vez que le veía, Fal
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