Page 611 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 611
era la única agente realmente buena con la que podían
ponerse en contacto a tiempo. También disponían de
un joven que fue enviado a Vavatch con ella, pero sólo
era una promesa y aún carecía de experiencia. Fal
siempre había sabido que si la situación llegaba a
ponerse realmente crítica y si el único medio de llegar
hasta el Cambiante —y, mediante él, a la Mente—, era
infiltrarse en el grupo de mercenarios, Balveda
arriesgaría su vida y no la del otro agente. Su acto había
sido muy valeroso, pero Fal tenía la sospecha de que
también había sido un error. El Cambiante conocía a
Balveda y había bastantes posibilidades de que la
identificara, por muchas alteraciones que ella hubiese
hecho en su apariencia (y no habían dispuesto del
tiempo suficiente para que Balveda se sometiera a un
cambio físico radical). Si el Cambiante se daba cuenta
de quién era (y Fal sospechaba que se había dado
cuenta), Balveda tenía muchas menos posibilidades de
completar su misión que aquel agente novato, más
nervioso y torpe pero mucho más difícil de identificar.
«Perdóname, señora —pensó Fal—. Si me hubiera sido
posible habría intentando portarme mejor contigo...»
Llevaba todo ese día esforzándose por odiar al
Cambiante. Había intentado imaginárselo y odiarle
porque lo más probable era que hubiese matado a
Balveda, pero aparte del hecho de que le resultaba muy
611

