Page 612 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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difícil imaginarse a alguien cuando no tenía ni la más
mínima idea de cuál era su aspecto físico (¿el de
Kraiklyn, el capitán de la nave?), una razón que se le
escapaba impedía que el odio llegara a materializarse.
El Cambiante no le parecía real.
Balveda... Hasta el sonido de su nombre era
agradable. Balveda era una mujer valerosa y llena de
recursos y, pese a las abrumadoras posibilidades en
contra, Fal seguía albergando la esperanza de que
Balveda estuviera con vida, de que hubiera logrado
sobrevivir a todo y de que algún día pudiera
encontrarse con ella y llegar a conocerla bien, quizá
después de la guerra...
Pero aquello tampoco le parecía real.
. No podía creer en esas fantasías. No podía
imaginárselas tal y como se había imaginado... Digamos
que, por ejemplo, el que Balveda encontrara al
Cambiante. Había visto ese encuentro en su mente y
había deseado que se produjera. En su versión,
naturalmente, quien ganaba era Balveda y no el
Cambiante. Pero no podía imaginarse a sí misma
conociendo a Balveda, y sin estar muy segura de por qué
aquello le resultaba vagamente aterrador, como si
hubiera empezado a creer en su capacidad profética
hasta tal punto que su incapacidad para imaginarse algo
de forma lo suficientemente clara quisiera decir que ese
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