Page 723 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—¿Qué ha sido todo ese ruido? —preguntó
Dorolow.
—El medjel seguía vivo. Me disparó, pero he
acabado con él —explicó Horza alejándose de las
puertas del ascensor—. Ha caído..., sigue cayendo por el
pozo del ascensor.
—¡Mierda! —jadeó Neisin, que seguía escuchando
los ecos cada vez más débiles y lejanos—. ¿Qué
profundidad tiene ese conducto?
—Diez kilómetros, suponiendo que todas las
compuertas de seguridad estén abiertas —dijo Horza.
Se volvió hacia los controles externos de los otros
dos ascensores y la entrada a la cápsula de tránsito.
Estaban más o menos intactos. Las puertas que daban
acceso a los tubos de tránsito estaban abiertas. Cuando
Horza inspeccionó la zona hacía un rato estaban
cerradas.
Yalson se echó el arma al hombro y fue hacia Horza.
—Bueno —dijo—, hay que ponerse en marcha, ¿no
te parece?
—Sí —dijo Neisin—. ¡Qué diablos...! Esos tipos no
son tan duros, ¿verdad? Uno de ellos ya ha caído.
—Sí, no cabe duda de que ha caído —dijo Yalson.
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