Page 787 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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arriba, cerca de la rampa de acceso. Yalson devolvió el

              fuego. Neisin lanzó unas cuantas ráfagas en la misma

              dirección que ella y dejó de disparar.


                     —¡...no! ¡Alto! —gritó aquella voz de mujer en los


              oídos  de  Yalson.  Era  Balveda—.  Tu  arma  tiene

              problemas, va a... —Neisin volvió a disparar, y el ruido


              de sus ráfagas ahogó la voz de la agente de la Cultura—

              . ¡Va a estallar!


                     Yalson captó toda la desesperación que había en el


              grito de Balveda, y un segundo después una línea de luz

              y  sonido  pareció  invadir  toda  la  estación  con  Neisin

              como punto final. El tallo de ruido y llamas se expandió


              y  floreció  hasta  convertirse  en  una  explosión  tan

              potente que Yalson pudo sentirla a través de su traje.

              Fragmentos del arma de Neisin llovieron sobre toda la


              plataforma. Neisin salió despedido hacia atrás y chocó

              contra la pared. Cayó al suelo y se quedó inmóvil.


                     —Mierda, mierda, mierda —se oyó decir Yalson.


                     Echó a correr por la plataforma hacia el morro del


              tren intentando abrir un poco más el ángulo de tiro. Las

              ráfagas del enemigo bajaron de nivel para seguirla y se


              interrumpieron.  Yalson  siguió  corriendo  sin  dejar  de

              disparar,  y  el  segundo  idirano  apareció  en  el  último

              nivel de la rampa de acceso empuñando una pistola


              con las dos manos. El idirano alzó su arma sin hacer

              caso de las ráfagas de Yalson y Wubslin, y disparó contra


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