Page 796 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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estática e interferencias, y apenas lograba registrar la
señal emitida por el reactor del tren.
Al menos su rifle seguía funcionando, aunque no
sabía muy bien para qué podía servirle ahora.
Se detuvo unos instantes en el nacimiento de las
rampas y sintió los restos de calor emanados por los
soportes metálicos allí donde habían dado los disparos
de los láseres. Tragó una honda bocanada de aire y
subió por la rampa hasta donde yacía el idirano. Su
enorme cabeza asomaba a través de los escombros,
atrapada entre los dos niveles de la rampa. El idirano
volvió lentamente la cabeza para mirarle y un brazo se
tensó ejerciendo presión sobre los escombros, que
crujieron y se movieron unos centímetros. El guerrero
logró liberar el brazo del metal que le aprisionaba y
abrió el cierre del casco cubierto de señales y
quemaduras, dejando que cayera al suelo. Aquel
enorme rostro en forma de silla de montar contempló
al Cambiante.
—Los saludos del día de la batalla —dijo Horza
en su mejor idirano.
—Oh —atronó la voz del idirano—, el diminuto
habla nuestra lengua.
—No sólo eso sino que además estoy de vuestra
parte, aunque no espero que me creas. Pertenezco a la
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