Page 888 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Los ojos de Yalson se posaron en la espalda de la
agente de la Cultura y frunció el ceño.
—Se comporta con demasiada docilidad, Horza —
dijo, alzando la voz lo justo para que el Cambiante
pudiera oírla.
—Por mí, estupendo —dijo Horza—. Cuanto más
dócil mejor.
Yalson meneó levemente la cabeza sin apartar los
ojos de la mujer que paseaba lentamente por su campo
visual.
—No, creo que actúa así para que nos confiemos.
Hasta ahora no ha intentado nada porque sabe que
puede permitirse el lujo de dejar que los
acontecimientos sigan su curso. Tiene otra carta oculta
que puede jugar cuando le convenga, y ha decidido
relajarse y pasar lo más desapercibida posible hasta
que llegue el momento de utilizarla.
—Todo eso son imaginaciones tuyas —dijo
Horza—. Estás empezando a dejarte dominar por tus
hormonas... Te vuelven suspicaz, y como continúes así
pronto creerás que eres capaz de adivinar el futuro.
Yalson le miró, transfiriendo el fruncimiento de
ceño con que observaba los paseos de Balveda al
Cambiante.
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