Page 671 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
sabor y un aroma intensos, que causaban mareos al
comerlas... era casi increíble que alimentos tan
extraordinarios pudieran existir. Prueba de nuestra
ceguera era que muchos creían que se trataba de una
nueva producción realizada por una fábrica instalada
abajo por los trabajadores de las unidades
terratransformadoras. Pero las otras cosas eran
también apreciadas... A los niños les gustaban las
ramas y las flores, y las piedras... ¡oh, las piedras!
Auténticos guijarros de hermosos colores, redondos y
suaves como seda; ásperos y afilados como acero;
blancos por fuera, con vetas rojas; pardos, con pintitas
de oro en su superficie; conjuntos de cristales morados
y violáceos... Había quien conservaba una hoja de
árbol; otros, una nuez de madera roja; otros, una
concha marina, aún con rastro de carne del animal que
la había habitado... Cambiábamos y comprábamos
ávidamente estos raros bienes... los enseñábamos a
nuestros amigos (para causarles envidia), los
atesorábamos... Las frutas y el agua no duraban; las
primeras por su sabor, la segunda... ¿Qué tenía aquel
agua? Nadie sabía lo que era. Pero, ¿por qué se
experimentaba esa satisfacción al beber lo que
llamábamos «agua de roca»? Agua traída en un frasco,
desde la tierra de abajo... Al lado del tibio e insustancial
líquido, no racionado, que las unidades de
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