Page 672 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
alimentación nos daban, ¿qué tenía el agua de roca?
¿Por qué sabía así, fuerte, dura, contundente? ¿Por qué
nuestros estómagos la recibían como un bien del
cielo...? En las escasas reuniones que se celebraban,
entre amigos, mientras las gigantes unidades
terratransformadoras continuaban su trabajo, era del
mejor tono el servir unas minúsculas copas de «agua
de roca». Privilegiado aquél que podía disponer de
unos centímetros cúbicos... Y la fiesta llegaba a
manifestar un lujo inconcebible, digno de las
imaginaciones más calenturientas, si a esa copita de
agua de roca se añadía una transparente tajada de una
de las frutas terrestres...
»Creo que fue por entonces cuando se comenzó a
llamar al planeta, la Tierra, sin más. Nada de
Estromidor, o de 315 NCR 26 B‐3 que, si mi memoria
no me falla, era el nombre astronómico del mismo... La
tierra. Sin más. Y, la verdad, era un maravilloso
nombre.
»Por otra parte, los rumores continuaban llegando
desde abajo, desde la tierra. Las pilastras de aterrizaje
estaban terminadas; pero los alaridos y el clima de
miedo continuaban. Ni un solo hombre, sin embargo,
de los que descendieran a la tierra para efectuar su
trabajo, había sufrido daños. En alguna ocasión, uno o
dos de ellos, un hombre, una mujer, algún joven...
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