Page 683 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
daño. Y le escuchamos todos con atención,
doliéndonos profundamente de que esos pobres seres
tuvieran que sufrir tan intensamente por nuestra
culpa. La ayudante de carga eléctrica María Muller
aseguró que ella también había hablado con unas
pequeñas criaturas a las que llamó elfos, sumamente
delicadas y también dolidas por el daño que habían
sufrido. Bueno será decir que tanto Ribeau como
Muller eran un par de crios, y que, en contra de las
rígidas normas establecidas desde el punto de vista
genético sobre apareamientos matrimoniales, vivían
juntos desde nuestro aterrizaje, sin autorización ni
licencia alguna. Eso, que en otras circunstancias
hubiera representado severas sanciones, una denuncia
inmediata por cualquier persona deseosa de ganar
méritos, y una general repulsa social, no le importaba
ahora absolutamente a nadie. De hecho, se habían
producido en este aspecto las consecuencias más
extrañas e inesperadas; un matrimonio se había
separado, quedándose los hijos el padre; en otro, la
mujer había dicho al marido que se encontraría mejor
si un tercero viniese a vivir con ellos; en otro caso, por
razones que aún desconozco, el sargento de cañón
Noiechiev se había ido de su departamento de soltero
a vivir en una nave almacén con tres chicas de los
servicios de limpieza... Como todos estaban haciendo
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