Page 686 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            usted diciendo?


               »—Lo  que  oye  Vuecencia;  que  no  quieren  seguir

            montando el arma...


               >—Ingalls... Ingalls... —silbó la voz del general, como


            la  de  un  áspid  pronto  a  morder—.  Tiene  usted  dos

            horas, exactamente dos horas, para que su sección esté

            trabajando a pleno rendimiento... ¿Me oye, Ingalls, me


            escucha? ¿Qué clase de oficial es usted? ¿Cómo no ha

            sabido  imponerse?  ¡Dos  horas,  Ingalls!  Luego  se

            presentará  usted  ante  mí  con  una  lista  de  los


            responsables de esta rebelión, que serán sometidos a

            Consejo de Guerra sumarísimo, y si, como es lógico, la

            sentencia es de culpabilidad, fusilados de inmediato.


            ¡INMEDIATAMENTE, INGALLS! ¡OBEDEZCA!


               »Ingalls permaneció inmóvil, pasándose la mano por

            la  sucia  barba.  Después,  con  singular  tranquilidad,


            extrajo  un  fragmento  de  madera,  afilado  en  un

            extremo,  y  procedió  a  introducirlo  entre  las


            hendiduras de sus dientes.


               »—¡Obedezca, Ingalls!


               »—No  me  apetece,  mi  general  —contestó  Ingalls,

            mirando  al  Ritter  con  sus  ojos  legañosos—.  No  me

            apetece  nada,  a  mí  tampoco.  Lo  que  quiero  es  tener


            unos campos míos, construirme una casa, cultivar los

            campos,  y  quedarme  a  vivir  allí  tranquilamente.  La



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