Page 116 - La Herejia De Horus 01 - Horus El Señor De La Guerra - Abnett Dan
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Sindermann se puso en pie e hizo una seña al otro
para que lo siguiera. Abandonaron la sala de actos y
recorrieron uno de los grandes corredores vertebrales
de la nave insignia, un cañón de techo abovedado con
contrafuertes con una altura de tres cubiertas, como la
nave de un antiguo templo catedralicio pero con una
longitud de cinco kilómetros. Estaba en penumbra, y
los estandartes gloriosos de legiones, compañías y
campañas, algunos descoloridos o deteriorados por
viejas batallas, colgaban del techo a intervalos.
Oleadas de personal recorrían el pasillo, sus voces
elevando unos curiosos susurros hacia la bóveda, y
Loken vio más fluir de tráfico peatonal en las galerías
iluminadas de lo alto, allí donde las cubiertas
superiores daban al espacio principal.
—Lo primero —indicó Sindermann mientras
paseaban— es un simple vendaje de sus
preocupaciones. Ya me oyó tratar el tema
detenidamente ante la clase y, en cierto modo,
aventuró usted una versión de lo mismo hace apenas
un momento cuando habló del tema de la conciencia.
Usted es una arma, Garviel, un ejemplo del más
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