Page 104 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 8 Ramsey Campbell
de personas y animales resultaban tan opresivos como
un atasco de tráfico, y los perros eran apartados a
patadas de los puestos de mercado. Barbara intentó
apresurar sus pasos y estuvo a punto de derribar un
contenedor metálico lleno a rebosar de zapatos.
No se sintió aliviada al llegar al paso elevado, pues el
estruendo del tráfico sobre su cabeza resultaba
monótono y sobrecogedor. Las personas se apiñaban
bajo el paso elevado como parias bajo un puente,
manoseando las prendas que se tambaleaban en hileras
de perchas. Todo parecía gris y raído, tanto los rostros
como la ropa. Barbara pensó que no era tanto la luz,
sino el ruido, lo que oscurecía su visión y sofocaba sus
pensamientos.
Más allá era aún peor, pues el estruendo del tráfico
era constante, y tan intenso que resultaba físicamente
enfermizo. Tuvo que detenerse junto a una sucia hilera
de vehículos aparcados y llevarse las manos a los oídos,
pero incluso así siguió oyendo el ruido del tráfico. Su
mente parecía haber sido borrada como una cinta de
casete. Todo le parecía plano como el cielo de plástico
azul que se ensamblaba en los espacios que separaban
las chimeneas de las casas adosadas, que discurrían en
paralelo al paso elevado. Solo era capaz de permanecer
inmóvil, mirando a su alrededor, mientras intentaba
acostumbrarse al ruido.
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