Page 216 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
P. 216
Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
opuesta. Sergeant y Ender gatillaron los pulverizadores
sin cesar pero los rajos tardaron varios segundos en caer
aletargados, y en ese tiempo dos clavaron sus pinzas bajo
el visor de Carlotta. Si hubieran entendido la anatomía
humana, podrían haberle cercenado la carótida, pero en
cambio buscaron el lugar blando debajo de la mandíbula.
El dolor era lacerante.
Carlotta trató de alejarse a rastra, pero algo le había
agarrado la pierna y no la soltaba.
Sergeant. Era Sergeant, que la sostenía. Todos los
rajos que habían salido de esa cámara estaban inertes,
flotando y rebotando con la fuerza de su ímpetu original.
Ender aún rociaba la habitación con niebla. No salía nada.
—Qué estropicio —murmuró Sergeant—. ¿Quién
hubiera dicho que esta chica tenía tanta sangre en su
interior?
Parafraseando a Macbeth. Trataba de distraerla. O de
lidiar con su propio miedo. Ella intentó quitarse el casco
pero Sergeant se le adelantó, tironeando un poco cuando
se le atascó a la altura de las orejas. A Carlotta le habría
dolido si no le estuvieran golpeando la mandíbula con un
martillo.
En un minuto, él le había puesto una almohadilla
coagulante y la anestesia empezaba a surtir efecto.
216

