Page 378 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas                                                                  Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston



                   Reinhardt bufó.



                   —No sabes pilotar un HERC, Mazer. Mantenerlo

            en el aire y aterrizarlo cuando hace falta no es pilotar.


            Eso es conducir. Pilotar es lo que hago yo. Tú no eres

            ningún as.



                   —Todos estamos en el ajo, Mazer —dijo Fatani—.


            Nadie  va  a  desertar.  Pero  Shenzu  tiene  razón:

            podríamos provocar una respuesta violenta.



                   —Es inevitable —respondió Mazer—. No vamos a

            abandonar a la gente en tierra. Patu, ¿ha habido suerte


            con el enlace satélite?



                   —No hace falta. Hemos llegado.



                   Reinhardt remontó la última montaña y la sonda

            apareció  a  la  vista,  un  disco  enorme  y  metálico


            envuelto  en  una  nube  de  polvo.  Mazer  se  quedó

            anonadado.  Era  más  grande  de  lo  que  había


            imaginado.  Un  imposible  de  la  ingeniería.  Tenía  tal

            vez  sesenta  pisos  de  altura  y  casi  un  kilómetro  de

            ancho. La parte superior era lisa, brillante, levemente


            redonda. Pero el lateral era burdo, hecho de miles de

            placas  de  metal  de  diversos  tamaños  dispuestas  de


            manera  aparentemente  aleatoria,  como  si  los








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