Page 379 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
constructores no tuvieran ningún aprecio por la
simetría o la estética.
Bajo la sonda había un anillo de tierra desplazada
de varios metros de ancho, más alto cerca del aparato
y desmoronado en los bordes, como si la sonda
hubiera pisado un gigantesco pastel de chocolate y lo
hubiera derramado en todas direcciones. No, no un
pastel de chocolate. Una montaña. La sonda había
aplastado una montaña pequeña o una colina grande,
arrasándola y desplazando tierra y vegetación en un
deslizamiento de lodo que había enterrado gran parte
del suelo del valle.
—¡Patu! —gritó Mazer—. Conecta todas las
cámaras externas y emite en directo a todos los
satélites a que puedas acceder. Luego contacta por
radio con Auckland y los chinos y diles que las sondas
tienen escudos.
—¿Cómo puedes estar seguro? —preguntó Patu.
—Porque así es como debe de haber aplastado la
montaña. No puede haber sido la fuerza del impacto.
La sonda se movía demasiado despacio cuando se
posó. Y mira el paisaje. No hay evidencias de onda de
choque, solo la muralla de tierra desplazada. Tiene
que ser por los escudos.
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