Page 400 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
P. 400
La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
tranquilo y apacible y parecía a un mundo de distancia
de la sonda.
Reinhardt posó el HERC entre los dos edificios, en
una carretera de acceso. Una vieja camioneta, con la
capota levantada, estaba aparcada cerca, oxidada y
abollada, cubierta por las enredaderas. Una reliquia
muerta.
El granero estaba a la derecha. Tenía tres paredes,
abierto por delante, con dos búfalos de agua atados
junto a unas balas de heno. Burdas herramientas de
mano y útiles de labranza colgaban de clavos en el
interior.
Mazer bajó y cogió a Bingwen en brazos. Patu se
adelantó hasta la casa y llamó a la puerta. No
respondió nadie. La puerta no estaba cerrada. Mazer
entró con el niño. La casa estaba vacía. Una sola
habitación, de veinte metros cuadrados, sin ningún
mueble. Olía a humo, viejo y polvo. En la pared del
fondo, unos boquetes que hacían de ventanas ofrecían
una vista del valle.
Mazer depositó a Bingwen en el suelo de
hormigón y le dijo que no se moviera.
[400]

