Page 584 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas                                                                  Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston



                   —Esa sonda está más aislada —repuso Wit—. Está

            en  un  lugar  más  elevado  y  más  difícil  de  alcanzar.

            Mejor que lo dejemos para las fuerzas aéreas. Además,


            allí las bajas se miden por cientos, mientras que en los

            otros dos sitios se miden por miles y decenas de miles.

            La  segunda  sonda  tiene  también  la  mejor  posición


            estratégica. Podremos llegar fácilmente a cualquiera

            de las otras dos si surge la necesidad.



                   Recorrieron  cien  kilómetros  sin  novedad.  El


            tráfico en los carriles en dirección norte se volvió cada

            vez más congestionado. Pronto los coches y camiones

            pasaron  a  los  carriles  contrarios  y  condujeron  en


            dirección prohibida para evitar los atascos. Calinga no

            dejaba de tocar el claxon y hacer cambio de luces para


            impedir una colisión frontal. La mayoría de los coches

            se apartaba, pero pronto el tráfico adquirió un ritmo

            veloz y frenético.




                   —Sal de aquí —ordenó Wit.



                   Calinga los sacó de la carretera, y para cuando los

            otros  Rinos  del  convoy  los  siguieron,  el  tráfico  de

            frente  era  una  locura.  Dos  camiones  chocaron,


            bloqueando la carretera. El coche que venía detrás los

            embistió, tratando de adelantarlos, y quedó atrapado.


            Se formó un choque en cadena. Cuatro coches. Cinco.





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