Page 768 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
P. 768
La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
Recogió el paracaídas blanco y amortajó al piloto,
como si fuera una momia. No era un entierro
adecuado, pero era lo mejor que podía hacer, dadas las
circunstancias. Se cargó la mochila al hombro y volvió
a dirigirse hacia el sur. No había llegado muy lejos
cuando oyó a alguien gritar su nombre. Los gritos eran
débiles al principio, como susurros lejanos traídos por
el viento: tan suaves que de hecho al principio creyó
que eran imaginaciones suyas. Entonces un nítido
«¡Mazer!» rasgó el silencio, inconfundible. Se dio la
vuelta y corrió hacia la fuente del sonido. Conocía
aquella voz. Y notó el terror y la desesperación que la
embargaban.
Su formación le había enseñado sigilo y cautela,
pero Mazer no pudo evitarlo. Se quitó la máscara y
gritó a su vez.
—¡Bingwen!
Continuaron gritando sus nombres respectivos
hasta que se encontraron momentos después. Mazer
rodeó una colina y allí estaba el niño, corriendo hacia
él, desesperado y sucio, la cara manchada de lágrimas.
Se desplomó en brazos de Mazer, agotado y aterrado,
demasiado angustiado para hablar.
[768]

