Page 243 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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entra de inmediato; ella cierra, se apoya contra la puerta
y le sonríe.
—Eres incluso más guapa que en la fotografía del
anuncio —dice él escrutando sus ojos—. Con esos ojos
que tienes…
—Gracias.
Mientras lo repasa de arriba abajo en el pasillo, ella
se concentra en su ojo derecho y parpadea rápidamente
dos veces. No cree que vaya a llegar a necesitarlo, pero
una chica tiene que protegerse. Si alguna vez deja de
dedicarse a esto piensa quitárselo y arrojarlo al fondo de
la bahía de Boston, como solía hacer de niña, cuando
escribía sus secretos en trocitos de papel, y luego hacía
un gurruño con ellos y los tiraba por el váter.
Es guapo aunque no de un modo memorable: por
encima del metro ochenta, piel bronceada, todavía
conserva todo el pelo, y el cuerpo bajo la camisa bien
planchada parece estar en forma. La mirada cordial y
amable, y está casi segura de que no va a ser demasiado
brusco. Le echa cuarenta y pico, y es probable que
trabaje en el centro, en uno de los bufetes o de las
empresas de servicios financieros, donde su camisa de
manga larga y los pantalones oscuros resultarán de lo
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