Page 51 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
P. 51

meses.




                    Pero, como puedes comprobar, todavía estoy viva.


                    Todo este asunto de las almas es bastante peliagudo,


             Rina, aunque yo creía que no había dejado ningún fleco

             suelto.  Durante  toda  la  vida  había  pensado  que  mi

             destino  era  comportarme  temerariamente,  jugarme


             cada instante de mi vida. Pensaba que eso era lo que me

             correspondía hacer. Los únicos instantes en los que me

             sentía viva eran esas ocasiones en las que encendía un

             trocito de mi alma, en un desafío a que sucediera algo


             extraordinario antes de que llama y cenizas alcanzaran

             mis dedos. Durante esos momentos estaba alerta, sentía

             hasta la última vibración en los oídos, el mínimo matiz

             de color en los ojos. Mi vida era un reloj que se estaba


             parando. Los meses entre cigarrillos no eran más que

             ensayos  generales  para  la  representación  auténtica,  y

             me habían contratado para veinte actuaciones.



                    Solo  me  quedaba  un  cigarrillo  y  estaba  aterrada.


             Tenía  proyectado  acabar  con  una  gran  traca  final,

             despedirme a lo grande. Pero, cuando llegó el momento

             de fumármelo, el valor  me  abandonó. Cuando  te  das

             cuenta  de  que  vas  a  morir  tras  esa  última  calada,  de


             pronto las manos te empiezan a temblar, y no eres capaz

             de sujetar la cerilla con pulso firme ni de encender un


                                                                                                          51
   46   47   48   49   50   51   52   53   54   55   56