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«Dama sentada»,                               Arte e Historia
Prats-Ventós.
                 en la colección de Artes Visuales del Banco Popular Dominicano

                                            «La dama», caoba tallada/policromada, 129 cms de altura,
                                       1988 v «Menina», caoba tallada/policromada, 170 cms de altura,
                                       s.f. v «Meninas», caoba tallada/policromada, 52 pulgs de altura,
                                     1990. Esculpidas en diferentes fechas, ofrecen unidad lin-
                                     güística en el diálogo de la madera al natural y el recurso
                                     policromado que reviste sus formas espigadas o estilizadas
                                     («La Dama» y «Los Meninas»), ofreciendo una compostura
                                     de asiento la tercera «Menina». Aun así, las piezas presentan
                                     tocados sobresalientes coronando su cabeza con faz dual,
                                     cual novedosas y objetivas máscaras del misterio. La forma
                                     cilíndrica, corta, elevada e irrepetida «respondió a un trabajo
                                     que sirvió al artista de divertimiento y en el que se hizo patente su
                                     constante diálogo con la madera». (María Ugarte op. cit. p.150).
                                     La solemnidad hierática, solo rota por el tocado cromático
                                     y decorativo, se subscribe consciente o inconscientemente
                                     a la nueva figuración dominicana, vertiendo lingüística y
                                     temática que coincide, a inicios del decenio de 1970, con el
                                     pintor y maestro Fernando Peña Defilló.

                                          El bodegón, la iconografía celestial de ángeles y de tipos
                                     humanos absortos son parte de una extensa producción pic-
                                     tórica de nueva fase, doblemente complaciente: para el artis-
                                     ta en sí mismo y para el público que se deleita con las bon-
                                     dades de obras no inquietantes. Ni drama social, ni escenas
                                     expresionistas o paisajes rebuscados fuera de la disipación,
                                     caracterizan la pintura de Antonio Prats-Ventós, el cual con-
                                     fesaba que hacerla se convertía en un descanso en el tiempo
                                     libre, después de arduas horas de faena escultórica. El hacer
                                     pictórico fue la comunión concreta de otras disipaciones: su
                                     amada azuana Rosa María García Bidó, que le multiplicó con
                                     los hijos, el cigarrillo mojado con sabor de café o un buen
                                     vino compartido con las amistades, que tal vez también disi-
                                     pan dolores y nostalgias.

                                          La presencia de las obras pictóricas en la colección popu-
                                     lar es numerosa: cuadros con fechas o sin ellas, empero, de te-
                                     mario variado: mujeres con turbantes, niñas con mariposas,
                                     naturalezas muertas, ángeles en cielos estrellados, paisajes de

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