Page 51 - congresis_ebook_domino
P. 51
sin embargo, como todas las reglas tienen su excepción, el Dominó
no escapa de este axioma, por ello a continuación defino cuándo este
cuadre debe darse:
1. Cuando el compañero inicia una piedra pensada que no llevemos o
que es falla natural de nuestro juego, obviamente le indico con este
Cuadre al Pie que no se le ocurra repetir la carta iniciada, ya que no
tengo ninguna de ésta; por consiguiente, de repetirla estará poniendo
en las manos del salidor mayoría o violín de la carta iniciada. Este ra-
zonamiento aplica sólo a los atletas de sistemas, es decir, que juegan
con la pensada.
2. Cuando no se tiene ningún tipo de falla, es decir, que aun cuadrando
al Pie, nos quedaríamos sin falla alguna.
Debo manifestar enfáticamente que aun dándose las condiciones aquí
descritas, he visto perder manos definitivamente imposibles de perder, por
eso no vacilo de calificarlo como «Cuadre del Engaño» y, sobre todo,
como un cuadre malo. la respuesta esperada: Qué jugar cuando tene-
mos cuatro piedras de las que posee el atleta «C», con el doble incluido,
pues muy sencillo:
• acuesten el doble y no cuadren a naDa, les garantizo que domina-
rán la mano.
• si tenemos tres piedras de la jugada por el atleta «C», seguiríamos
teniendo mayoría y sigue siendo malo el cuadre al pie.
• si sólo tenemos dos piedras de la que juega el atleta «C», estamos
entrando en lo tipificado como el cuadre a muerte y sigue catalo-
gándose como un cuadro al Pie y por consiguiente, malo y hacien-
do difícil dominar y ganar la mano.
¿Qué jugar cuando el compañero nos inicia una carta alta y firme, co-
mo solemos decir los que jugamos métodos? Pues muy sencillo: acues-
ten el doble y observen cómo el compañero repite la carta jugada al inicio
de la mano. En función de esta observación, viraremos por completo la
conducción de la mano hacia o contra la piedra iniciada por el compañero,
y si no tienen el doble de la que está dando el atleta «C», cuadren a favor
del salidor, para que éste dé una piedra nueva y su compañero pueda
El DoMinó. Un jUEGo DisoCiaDoR, PERo ¡CóMo nos GUsta! 51

