Page 116 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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La sala de justicia era una habitación de techo
alto en uno de los viejos edificios a lo largo del
Bund, sin decoración ostentosa. A un lado había
una plataforma elevada, y sobre ella una vieja mesa
plegable con una tela roja por encima. La tela roja
tenía un diseño realizado con fibras doradas: un
unicornio o un dragón o una mierda similar. Bud
tenía problemas para distinguir las bestias
mitológicas.
El juez entró y fue presentado como el juez Fang
por el mayor de sus dos asistentes: un chino
enorme de cabeza redonda que olía as‐
querosamente a cigarrillos mentolados. El
condestable que había escoltado a Bud a la sala
señaló al suelo, y Bud, entendiéndolo, se echó de
rodillas y lo tocó con la frente.
El otro asistente del juez era una pequeña mujer
asiática americana con gafas. Ya casi nadie usaba
gafas para corregir la visión, y, por tanto, era fácil
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