Page 128 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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impedía resbalar. Se volvió y miró hacia el juzgado,
buscando una ventana donde pudiese distinguir el
rostro del juez Fang o uno de sus ayudantes. La
familia de chinos le seguía por el embarcadero,
llevando su carga, que estaba cubierta de
guirnaldas de flores y, como ahora veía Bud, era
probablemente el cadáver de un familiar. Había oí‐
do hablar de esos embarcaderos; se les llamaba
muelles funerarios.
Varias docenas de los microscópicos explosivos
llamados ralladores detonaron en su sangre.
Nell aprende a usar el compilador de materia;
indiscreción juvenil; todo mejora
Nell había crecido demasiado para el colchón de
su cuna, así que Harv, su hermano mayor, le dijo
que le conseguiría uno nuevo. Era lo
suficientemente mayor, añadió, para hacerlo. Nell
le siguió hasta la cocina, que albergaba varias
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