Page 142 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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ingeniero, de azul acero, dilatado, mirando al
infinito como el ojo de hierro de Arecibo. Con una
mano el ingeniero se acariciaba el bigote. La otra la
tenía metida en un nanomanipulador, y era
evidente, por medio del glorioso uso excesivo del
trompe‐lʹoeil, que los querubines manipuladores
de átomos bailaban a su son, náyades para el
Neptuno ingeniero.
Las esquinas del fresco estaban ocupadas por
varias escenas; en la esquina superior izquierda,
Feynman y Drexler y Merkle, Chen y Singh y
Finkle‐McGraw reposaban en una misteriosa
buckybola, algunos leyendo libros y otros
señalando hacia el trabajo en progreso de una
forma que daba a entender una crítica constructiva.
En la esquina superior derecha estaba la Reina
Victoria II, que se las arreglaba para parecer serena
a pesar de lo llamativo de su asiento, un trono de
diamante sólido. La parte baja de la obra estaba
llena de pequeñas figuras, en su mayoría niños con
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