Page 139 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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cada golpe. Hackworth se excusó ante un grupo de


             hindúes. Sus zapatos duros eran traicioneros sobre


             los adoquines, llevaban la barbilla en alto para que


             los altos cuellos blancos no les cortasen la cabeza.


             Se  habían  levantado  muchas  horas  antes  en

             pequeños barracones, sus armarios humanos en la


             isla  al  sur  de  Nueva  Chusan,  que  era  Indostán.


             Habían cruzado a Shanghai en las primeras horas


             en  velocípedos  y  autopatines,  probablemente


             habían pagado a algún policía y se habían dirigido


             a la Altavía que unía Nueva Chusan con la ciudad.


             Sistemas de Fase Máquina S.L. sabía que venían,


             porque venían todos los días. La compañía podía

             haberse  establecido  más  cerca  de  la  Altavía,  o


             incluso en el mismo Shanghai. Pero a la compañía


             le gustaba que los que buscaban trabajo viniesen a


             llenar  los  formularios  al  campus  principal.  La


             dificultad de llegar allí impedía que la gente viniese


             por veleidad, y la presencia eterna de otra gente —


             como  estorninos  que  vigilan  una  comida


             campestre— recordaba a todos lo afortunados que


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