Page 145 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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tenientes Chu, DeGrado y Beyerley, y unos
ayudantes y mensajeros que estaban de pie en sus
estaciones alrededor del perímetro. Eran malos
modos sorprender a los ingenieros, así que uno se
acercaba haciendo ruido pero se les hablaba en voz
baja.
—Buenos días, señor Hackworth —dijo Cotton.
—Buenos días, Demetrius. Tómese su tiempo.
—Estaré con usted en un momento, señor.
Cotton era zurdo. Tenía la mano izquierda
metida en un guante negro. Cosido a él había una
red de diminutas e invisibles estructuras rígidas:
motores, sensores de posición y estimadores
táctiles. Los sensores seguían la posición de la
mano, cuánto se movía cada falange de cada dedo,
y demás. El resto del aparato le hacía sentir como
si tocase algo real.
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