Page 252 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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El escenario estaba programado para recoger la in‐


              formación de los nanófonos en su garganta y darle


              otro tono.





                 —No lo haces. El ordenador decide adonde vas y

              cuándo. Nuestro pequeño secreto sucio: esto no es


              realmente  muy  ractivo,  es  sólo  un  árbol


              argumental; pero es lo suficientemente bueno para


              nuestra clientela porque todo, las hojas del árbol, el


              final  de  las  ramas,  entiendes,  son  exactamente


              iguales,  es  decir,  lo  que  el  cliente  quiere,  ¿me


              sigues? Bien, lo verás —dijo el hombre viejo en la


              pantalla al ver la confusión de Miranda en el rostro

              de Spirit. Lo que parecía un escepticismo reservado


              en el rostro de Miranda era inocencia tonta en el de


              Spirit.





                 —¡Las            indicaciones!                 ¡Sigue           las        malditas


              indicaciones! ¡Esto no es improvisación! —gritó el


              viejo.





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