Page 248 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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manejaba los controles de edición, acercándose a
su cara, que era tan densa como el núcleo galáctico.
En comparación, sus brazos y piernas eran
brumosas nebulosas y la parte de atrás de su
cabeza era casi invisible, con un total de unos cien
ʹsitos colocados alrededor del cuero cabelludo
como los vértices de una cúpula geodésica. Los
ojos eran agujeros vacíos, excepto (suponía)
cuando los cerraba. Sólo por probar, hizo un guiño
al mediatrón. Los ʹsitos de los párpados eran tan
densos como las hojas de hierba en un jardín, pero
unidos en acordeón excepto cuando el párpado se
expandía sobre el ojo. Fred Epidermis reconoció el
movimiento y aumentó la imagen tan
violentamente que ella casi se cayó de culo. Pudo
oírle reír.
—Te acostumbrarás, cariño —dijo—. Quédate
quieta mientras compruebo los ʹsitos en los labios.
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