Page 380 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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pobreza en aquellos días. Miranda sólo recordaba
que cuando estaba físicamente más cerca de Padre,
Madre los vigilaba con mayor diligencia de la que
parecía normal.
Un mes o dos después, Miranda salió cansada de
una larga sesión de Princesa Nell y se sorprendió
al darse cuenta de que había estado ocho horas
seguidas sin interrupción. Tenía la garganta rota, y
no había ido al baño en horas. Había ganado
mucho dinero. Y la hora en Nueva York era algo
así como las seis de la mañana, lo que hacía poco
probable que la niña viviese allí. Debía de estar en
una zona horaria no muy diferente de la de
Miranda, y debía de sentarse jugando con el
ractivo todo el día en lugar de ir a la escuela como
debiera una niña rica. Eran pruebas muy débiles,
pero Miranda nunca había necesitado muchas
pruebas para confirmar su creencia en que los
padres ricos eran tan capaces de joder la mente de
sus hijos como cualquiera.
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